| Origen 43 hace alusión a La Toscana en Italia. |
Doble celebración tuvo el enólogo Camilo Magoni. Por un lado la re-edición de su libro “Historia de la Vid y el Vino en la Península de Baja California”, y por el otro, la presentación oficial de sus propios vinos, Casa Magoni.
Rodeado de personalidades de la alta sociedad y el empresariado tijuanense, el que por años ha sido el encargado de producir los multipremiados vinos de L.A. Cetto, narró pasajes de su obra, que naciera después de trece años de andar arriba y abajo –a veces trepado en una burra a la orilla de desfiladeros- por la gran Baja.
Una aventura, un viaje místico entre tierras y polvo, mares y oasis, cactus, alces. Flora y fauna inhóspita. Camilo Magoni se dio a la tarea de seguir explorando la brecha andada por los misioneros jesuitas, cuyo valor, valentía, terquedad, visión y coraje, les reconoce y asume.
Hace más de 300 años que los jesuitas trajeron la vid, luego en tiempos post revolucionarios serían los soldados quienes se encargarían de resguardar las vides, narra Magoni. Luego ubica en los años treinta realmente a los que se pueden llamar los pioneros de la vitivinicultura en Baja California: “En Tijuana apenas eran 8 mil habitantes, y sin embargo ya estaban ubicadas aquí 6 o 7 vinícolas”.
Magoni revela en su obra que el verdadero auge y gran desarrollo de la industria vinícola en la región se dio en los años setentas, por esa época se celebró en Tijuana el Congreso de la Vid y el Vino, “y llegó la ´crema y nata´ de la industria”.
Un profundo e ilustrativo recorrido es el que hace el enólogo e investigador Camilo Magoni en “Historia de la Vid y el Vino en la Península de Baja California”, quien dice que será necesario una segunda parte del libro para consignar la evolución y tantas cosas que han pasado hasta hoy: “… a ver quién lo escribe…”.
* Le pone su nombre el vino
Tras presentarlo como un humanista de gran sensibilidad, amante de la historia y la naturaleza, Ana Laura Martínez, directora de Culinary Art School, presentó los vinos que Camilo Magoni produce en sus propias vides del Valle de Guadalupe y San Vicente.
Casa Magoni es el producto “de los años y el progresivo conocimiento de las variedades y la geografía que hacen que Camilo logre un vino con las cualidades de la sencillez”.
Una línea de vinos enfocada al consumidor común y corriente. Y no porque los vinos sean comunes, sino que apuestan a ser una bebida para la convivencia, no un lujo, compatible con la vida sana como identidad de los bajacalifornianos, “para los que queremos beber vino todos los días”.
La también sommelier Ana Laura Martínez describió las bondades de los vinos de Magoni: “Al probarlos se darán cuenta que es un vino como él; sencillo y humilde. Pero dentro de eso está la grandeza de quien conoce la tierra y puede sacar de ella lo mejor a través de la vid”.
De 106 vides en investigación con las que cuenta Magoni, fue posible catar sus primeros productos. Un vino blanco Manaz de expresiones frutales inimaginables.
Un Nebbiolo 2011, uva que precisamente gracias a Magoni se da en nuestra región como la mejor, y que para este vino se trajo un clon directamente de Italia, para producir un vino muy diferente al que conocemos en Baja California: “Que ha costado mucho más trabajo que el otro adaptarlo, pero hemos logrado domar la vid para obtener expresiones aromáticas muy interesantes que van impactar a los tradicionales productores italianos”, presume el enólogo Magoni.
Y un apartado especial merece Origen 43, una mezcla de tintos extraordinaria, Sangiovese y Cabernet. El nombre del vino hace referencia al paralelo 43, que coincide con la región de la Toscana y la provincia donde nació Magoni. Por ello, este vino incluye siete variedades más de la región, como Montepulciano, Agliánico, Canaiolo, y otras uvas más exóticas que su productor prefiere dejar en el misterio, que habrá de descubrir cada paladar.
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